Golosinas

1  Dulce de azúcar (Borstplaat)

El dulce de azúcar es una golosina típica del invierno. Se come sobre todo entre la víspera de San Nicolás (el 5 de diciembre) y Nochevieja.

200 gramos de azúcar
3 o 4 cucharadas de agua (o leche, leche condensada o crema para café)
unas gotas de aromatizante (para el color)

Calentar el azúcar con el agua en una cazuela y dejar que se disuelva totalmente removiendo de vez en cuando. Dejar que hierva la mezcla y que se reduzca un poco. Retirar la olla del fuego y mirar el espesor de la mezcla cogiendo un poquito con la cuchara y dejándola caer. Mirar si la última gota es suficientemente espesa; si se forma un hilillo, añadir el aromatizante. Remover rápidamente la mezcla hasta que empiece a espesarse, pero estando todavía líquida. Untar un molde especial para borstplaat con mantequilla, al que poco antes se le haya echado agua fría. Colocar luego sobre papel especial para horno. Cuando la masa empiece a volverse opaca, rellenar el molde. En cuanto empiecen a aparecer manchitas blancas en el borstplaat , retirar el molde del papel para horno y ponerlo en posición vertical. Dejar que se enfríe y sacarlo con cuidado del molde.

2  Caramelos de Zelanda (Zeeuwse babbelaars)

A los holandeses les encantan las golosinas y se producen en todo tipo de formas, colores y sabores. Una golosina tradicional de Zelanda son los caramelos.

75 gramos de azúcar
75 gramos de melaza
2 cucharadas soperas de vinagre
1 cucharada sopera de agua

Untar una tabla grande o una parte del banco con mantequilla. Echar el azúcar, la melaza, el vinagre y el agua en una cazuela pequeña y hervir la mezcla. Dejar que la mezcla se reduzca hasta que una gota de la misma se endurezca totalmente en agua fría. Echar la masa rápidamente en la tabla o en el banco untado con mantequilla. Empujar los bordes hacia el centro utilizando un cuchillo untado con mantequilla. Frotarse las manos con mantequilla y, en cuanto la masa empiece a endurecerse, estirarla hasta lograr un cordón largo con un grosor de 1 1/2 centímetro aproximadamente.

Cortar el cordón en trocitos (más o menos cuadrados) con unas tijeras. Dejar que los caramelos se endurezcan.